Me Fui De Chile Antes De Los 30

Hace muchos años dije que debía salir de Chile antes de los 30 años. Lo hice, y lo mejor de todo, es que me vine con mi compañero de vida. Estamos en Nueva Zelanda

Un año en Nueva Zelanda… Oct 2014- Oct 2015

Se dijo, se hizo. Esta entrada la escribí en Diciembre del 2015 y Recién hoy 1 de abril del 2017 la estoy subiendo, retomando el blog, actualizando y poniéndome al día. Pido disculpas a quienes aún nos siguen, pero he regresado. Se acabó la flojera, quiero seguir escribiendo y que nos sigan leyendo. Gracias a la gente por sus mensajes en facebook. Estamos para ayudarnos y contestar dudas. Y aunque insisto, no todo ha sido buenas experiencias con la gente, aún creo que existen buenas personas en el mundo. 

Ya hace casi 2 meses (Dic 2015) que cumplimos nuestro año en New Zealand, 1 año de nuestra working holiday  y no fue de la mejor manera. Ya que justo fue martes 13 y por culpa de un auto que no es mio, me multaron por tener la WOF vencida, pero eso es historia aparte.

La experiencia Working Holiday New Zealand ha sido una de las más intensas que nos ha tocado vivir, y personalmente, lo mejor que pude haber hecho con mi vida. No fue fácil, el trabajo en este país no está tirado como muchos piensan, y por más que digan que el inglés no es necesario, si lo es y aunque no tenemos a más nadie en estas tierras, por lo menos nos tenemos a nosotros para apoyarnos el uno al otro. No es fácil dejar tu hogar (bueno, nosotros vivíamos juntos 2 años antes de tomar el avión rumbo a NZ y teníamos nuestro hogar emancipados de nuestros padres), tus amigos y/o familiares. Cada persona viene con planes e ideas diferentes, y por lo mismo, cada experiencia es muuuuy diferente. Unos quieren quedarse en NZ, otros vienen a trabajar en las frutas o campos “para vivir la experiencia”, otros vienen a juntar dinero, otros vienen con la idea de luego recorrer el Sudeste asiático, ya que desde aquí, sale muy barato, y así. Pero de algo que te puedes dar cuenta estando acá, es que comienzas a vivir el día a día, tus planes varían prácticamente todos los días y tus prioridades cambian.

Los primeros días en New Zealand fueron días de descubrir, gracias al recibimiento de 3 días en casa de mi querida amiga Alessandra, compañeras de univ. y amigas de la vida, pudimos buscar una casa para vivir la primera parte de nuestra estadía en New Zealand, siempre en Christchurch. Nunca imaginamos que viviríamos con el mismo kiwi y su hijo casi por un año. Menos en la misma ciudad. Y es que siempre pensamos que si nos movíamos de ciudad, y en la incertidumbre de no saber si encontraríamos trabajo, el mejor panorama era quedarnos fijo en una ciudad.

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3 Ales en una sola foto, jajajaja

 

Comenzamos a buscar trabajo casi a la 3ra semana de haber llegado a NZ, 1 mes después nos llamaron de nuestro primer trabajo. La búsqueda y la espera ese mes sin hacer nada fue agobiante. Los ahorros se iban, no habían ingresos en nuestras cuentas, comenzamos a dudar si habíamos hecho lo correcto, si nos debíamos mover de ciudad, si fue bueno haber viajado. Fue desesperante, no sabíamos qué más hacer, más con nuestro limitado inglés. Pero nos llamaron, y tuvimos trabajo por 2 meses en City Care.

Ahí conocimos a Guille y Hernán, 2 argentinos con los que trabajábamos cortando el pasto alrededor de la ciudad. Los días se hicieron muy agradables trabajando con ellos. Luego conocimos a más gente del team, Moto un japonés, Anja de Alemania, Christina de República Checa, los team leaders Becka, Stu y Andy y lo mejor fue haber conocido a Sol, una de las pocas chilenas por las que me saco el sombrero. A pesar de haber trabajado juntas sólo 2 meses, la amistad fue intensa, como lo es todo en NZ. Una amiga de verdad, derecha y transparente. Compartimos más de una vez todos juntos, organizamos la fiesta de despedida de Sol en nuestra casa y la fuimos a despedir al aeropuerto. También nos tocó despedir a Guille y Hernán. Y es que cada persona que conoces en este viaje, queda para siempre en ti. Fue triste como se fueron yendo de a poco. Nos íbamos quedando solos, pero insisto, acá todos tenemos diferentes propósitos  y cada uno sigue su camino. Sin duda, nuestra primera época de Working Holiday, la de trabajar en City Care, fue la mejor.

 

Alex, Guille, Hernán y yo. Trabajando en City Care

Alex, Guille, Hernán y yo. Trabajando en City Care

Despedida de NZ de Sol

Despedida de Sol de NZ

Team Cuty Care. Despedida de Anja

Team City Care. Despedida de Anja

Luego que acabara el trabajo en City Care, yo quedé desempleada por más de 1 mes. Donde luego tuve un par de trabajos esporádicos que por los menos servían para pagar a renta semanal, los ahorros estaban estancados. Mientras, Alex también trabajó esporádicamente en construcción hasta que lo llamaron de la fábrica Hellers. Trabajo que no soltó más… hasta ahora. Y yo, gracias a otra chilena que conocí gracias a facebook, Tamy, me dió el dato para trabajar en la French Bakery por los 6 meses que me quedaban de working holiday. Así que hasta hoy, muy agradecida de haber encontrado a gente que me ayudase en el camino.

Pero tampoco todo ha sido trabajo y juntar dinero. Nos hemos dado gustitos, hemos viajado por casi toda la isla sur y visitamos Wellington, viajes que les he contado en diferentes entradas del blog.

Las comidas chilenas tampoco han sido un problema al otro lado del pacífico. Los ingredientes son los mismos, las recetas están en internet, así que hambre, no hemos pasado para nada.

Estando en Nueva Zelanda, te encuentras con latinos en general y con chilenos en todas partes, crees que todos son buenas personas, y al creer que todos estamos en las mismas circunstancias (necesitar dinero, ahorrar, trabajar), crees que puedes confiar en todos, pero es algo de lo que me equivoqué completamente. Creo que mi error fue confiar demasiado, y es que estando lejos de los tuyos, estás más vulnerables y lo único que quieres es confiar, creer que las personas te van a ayudar, que los celos y la envidia aquí no existen, pero no. Es lamentable decir que la gente que más se me ha caído estando en Nueva Zelanda han sido chilenos, y es que algunos vienen con la idea de cagarse al otro, otros te usan porque puedes tener el contacto de algún trabajo, otros hablan mal de ti sin siquiera conocerte, otros son levantaos de raja y arrogantes y porque son profesionales en sus países, no están ni ahí con ir a hacer aseo a una casa porque no le van a andar limpiando el WC a otro.
Es verdad que puedes llegar a NZ y buscar trabajo en lo tuyo. Es más, muchas profesiones y/o oficios ni siquiera te piden tu título. En Nueva Zelanda se da mucho el “demuestrame lo que sabes, haciéndolo” y muchos consiguen trabajar en lo suyo pero siempre partiendo de abajo, no porque hayas estudiado 5 años en tu país te van a abrir las puertas para que te sientes y lleves un proyecto, primero debes demostrar que sabes, te pedirán demostrar experiencia, y por cierto, debes tener inglés (aunque he sabido de profesionales que hacen el trabajo y con suerte manejan el inglés), pero ojo, que la suerte del otro no tiene porque ser la misma para ti.

Nosotros llegamos a NZ sin el prejuicio ni la absurda rivalidad entre chilenos y argentinos. Y es que la verdad, a mi, los argentinos que he conocido acá, me han sorprendido. Qué nivel de gente, buenas personas, nada que decir. Es verdad que hay unos cuantos desagradables, pero como me dijo una vez mi amiga “no sólo viaja la gente buena”. Los europeos y asiáticos también, nada que decir. Una lástima que sea el chileno una vez más el que se lleva el premio al pelotudo del año. Obviamente son casos puntuales, pero de que los hay, los hay. Y no deja de ser lamentable.

Tampoco ha sido fácil sobrellevar la distancia con los amigos de la vida y la familia y es que estando afuera te das cuenta que tuviste que dejar todo por buscar una oportunidad que tu país no te dió ni te daría nunca, y no hablo de lo económico solamente, hablo de calidad de vida, hablo de vivir tranquilo, sin deudas, sin miedos, sin presiones. Acá no vives con el miedo que el día de mañana te puedan despedir y no puedas pagar el arriendo de la casa, ya que trabajo siempre hay, y si no te gusta uno, simplemente vas y te buscas otro. También te pierdes el crecimiento de tus hermanos pequeños, o de tus sobrinos, no estás para el fallecimiento de tu abuela, no puedes celebrar tu cumpleaños con tus amigos de la vida y te vas perdiendo momentos por haber tomado la decisión de dejarlo todo y viajar. Es parte del sacrificio de dejar todo por cumplir tus sueños.

Durante el año también conocimos a working holidays que venían por 3 meses a juntar dinero, pasarlo bien y queriendo irse forrados en plata a Chile, no sé cómo les habrá ido.

Ya les cuento como fue todo el proceso y vivencia de conseguir una visa de trabajo que nos permitió quedarnos viviendo en Nueva Zelanda.

Un abrazo, y nos leemos 🙂

 

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Esta entrada fue publicada en 1 abril, 2017 por en Working Holiday NZ y etiquetada con , , , .

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